La causa era la tela.
El marco estaba bien. Las ruedas, también. Lo que tocaba la espalda era una lona cerrada. Guardaba el calor de cada hora sentado y no lo dejaba salir.
Entonces tejimos huecos.
Entre hilo e hilo dejamos espacios pequeños. Por ahí entra el aire y se va el calor. El sudor ya no se queda contra la espalda. Esa tela fue la primera ICPALL.
Una silla que respira.
Se teje aquí, en México.
En telares industriales, con nailon, poliéster o un biomaterial hecho con un subproducto de un destilado mexicano. Cada pieza sale firme y pareja, aunque el diseño sea solo tuyo.
Tu misma silla, ahora respira.
Si tu silla ya te queda, cambiamos solo el asiento y el respaldo. Si necesitas una nueva, la hacemos completa a tu medida y llega armada. En los dos casos eliges el tejido y los colores.
Medimos antes de tejer.
Una tela que respira pero no ajusta no sirve. Por eso tejemos con tus medidas. Si no ajusta a lo que nos diste, o tiene un defecto, la reparamos. Tiene un año de garantía.
Que tu día se sienta más ligero.
Diseña tu silla o tu tela, o escríbenos. Te responde una persona del equipo.